El siervo de Dios humilde

Dichoso el siervo que no se cree mejor cuando es engrandecido y enaltecido por los hombres, que cuando es tenido por vil, simple y despreciable, pues, cuanto es el hombre ante Dios, tanto es y no más.

¡Ay de aquel religioso que ha sido colocado arriba por los demás y no quiere bajar por su voluntad! Y dichoso aquel siervo que es colocado en lo alto no por su voluntad, y desea estar siempre a los pies de otros.

San Francisco de Asís. Adm 19