San Felix de Nicosia.
(1715 - 1787) .
San Félix (en el siglo, Filippo Giacomo Amoroso) nació en Nicosia el 5 de noviembre de 1715. Su padre era zapatero y él mismo trabajó desde joven en una zapatería. Muy piadoso y religioso desde su infancia, aspiraba a la vida religiosa y, cuando murieron sus padres, acudió a los capuchinos solicitando el ingreso, pero no fue admitido. Perseveró en su pretensión durante años hasta que fue admitido en 1743 en el convento de Mistretta, donde hizo la profesión religiosa, donde recibió el nombre de fray Félix y, con ello probablemente, el maestro de novicios le quiso proponer como modelo la figura de san Félix de Cantalicio, santo capuchino canonizado apenas hacía treinta años.

Enviado al convento de Nicosia, acompañó primero al hermano limosnero por las calles de la ciudad y luego fue hortelano, cocinero, zapatero, enfermero, portero y sobre todo, durante más de cuarenta años, limosnero, oficio éste que le permitió ponerse en contacto con mucha gente a la que edificó e hizo mucho bien. Su exquisita espiritualidad y grandes virtudes, como la humildad, la mansedumbre, la caridad, atrajeron hacia él la atención de los fieles, que se encomendaban a sus oraciones y decían recibir de Dios por medio de ellas grandes favores, incluso milagros. San Félix de Nicosia solía repetir en todas las circunstancias, alegres o tristes: "Sea por amor de Dios".  El guardián del convento sometió muchas veces a prueba su obediencia y humildad, comprobando que fray Félix era en efecto tan santo como parecía. Llevaba una vida austerísima, con grandes ayunos y mortificaciones. Devotísimo de la eucaristía, se pasaba no pocas horas de la noche ante el sagrario, y era asimismo muy fervorosa su devoción a la Virgen María.

Las palabras de fray Félix son pocas y escogidas, tienen un sentido y una hondura espiritual que convidan a la meditación:
-- "El claustro es una roca fortificada, de la cual se sube al cielo por la escala difícil de la cruz".
-- "El demonio se llena de ira cuando nosotros castigamos nuestro cuerpo, y tiene mucho miedo a las mortificaciones".
-- "Por cierto que Dios es infinitamente bueno conmigo; pero yo, siempre y en todo, echo a perder la obra de su gracia".
-- "Sabed que la Virgen María, de todas las ofrendas y donativos, prefiere y desea nuestra alma y nuestra salvación".

Lleno de méritos murió en su convento de Nicosia el 31 de mayo de 1787. Fue beatificado por el papa León XIII el 12 de febrero de 1888, y canonizado por el papa Benedicto XVI el 23 de octubre de 2005.

Nació en Nicosia (Sicilia, Italia), en 1715. Ingresó a la Orden de Capuchinos en 1743. Ejerció el oficio de limosnero. Cada día recorría las calles del pueblo llamando a las puertas de los ricos, invitándolos a compartir sus bienes, y a las de los pobres, para ofrecerles ayuda en sus necesidades. Fue muy devoto de Jesús Crucificado, tenía particular devoción a la Eucaristía y veneraba con ternura a la Madre de Dios. Murió en 1787. Su fiesta se celebra el 2 de junio.