Santos y Beatos Capuchinos.
"El Señor me dio Hermanos"















San Francisco de Asís.

Nació en Asís en 1182. Convertido a Cristo tras una juventud mundana, renunció a los bienes paternos y se consagró por entero a Dios. Abrazó la pobreza y llevó una vida evangélica, predicando a todos el amor de Dios. A sus seguidores los formó con ejemplares normas de vida. Fundó también la Orden de Clarisas y la Tercera Orden seglar. Murió la tarde del 3 de octubre de 1226.

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San Bernardo de Corleone.

Nació en Corleone, Sicilia en 1605. Fue bravucón y violento en su juventud. Cambió de vida e ingresó entre los capuchinos en 1632. Se entregó por entero a Dios, empeñándose en asemejarse a Cristo crucificado por su caridad heroica y por los frutos propios de su conversión. Murió en 1667. Su fiesta se celebra el 12 de enero. Ver más...
San José de Leonisa.

Nació en Leonisa (Abruzos), Italia en 1556. Ingresó a la Orden Capuchina en 1572. Se distinguió por su pureza de vida y pr su austeridad. El ardiente celo de la fe lo llevó a Constantinopla, donde se entregó a consolar y redimir a los esclavos. Lo apresaron y sometieron a tormento. Milagrosamente se vio liberado de la muerte. Volvió a su patria, donde cosechó muchos frutos. Murió en 1612. Su fiesta se celebra el 4 de febrero. Ver más...

San Conrado de Parzham.

Nació en Parzham, Alemania, de padres campesinos, en 1818. Después de una juventus ejemplar, ingresó a la Orden capuchina, en la que profesó en 1842. Durante 43 años ejerció el oficio de portero en el convento de Altötting (Baviera), célebre santuario mariano, dando a todos ejemplo de oración, caridad activa y paciencia. Murió en 1894. Su fiesta se celebra el 21 de abril.
San Fidel de Sigmaringen.

Nació en Sigmaringen (Alemania) en 1577. En Suiza obtuvo el doctorado en Derecho Civil y Filosofía. Ejerció de abogado con tal amor a la justicia, que le dieron el apodo de "abogado de los pobres". Desalentado por la corrupción de sus colegas, decidió ingresar entre los capuchinos, distinguiéndose por ser un predicador incansable entre los católicos y los hermanos separados, lo que le provocó recibir el martirio en Suiza en 1622. Su fiesta se celebra el 24 de abril. Ver Más...
San Ignacio de Láconi.

Nació en 1701 en Láconi (Cerdeña). Vistió el hábito de los franciscanos capuchinos. Fue limosnero durante 40 años, dando ejemplo de humildad y caridad en la ciudad de Cagliari. Dios lo enriqueció con especiales dones sobrenaturales que le atrajeron el aprecio de todas las clases sociales. Murió en 1781. Su fiesta se celebra el 11 de mayo.

San Félix de Cantalicio.

Nació en 1515. A los treinta años dejó el arado para ingresar a los capuchinos. Durante 40 años se le vio recorrer las calles de Roma con su alforja de limosnero. Trabó una gran amistad con san Felipe Neri y san Carlos Borromeo. Brilló por su simplicidad y sencillez evangélica. Adornado de carismas celestiales murió en Roma en 1587. Su fiesta se celebra el 18 de mayo.
San Crispín de Viterbo.

Nació en Viterbo el 13 de noviembre de 1668. El 22 de julio de 1693 vestía el hábito entre los capuchinos. Durante 40 años desempeñó el oficio de limosnero, en cuyo servicio ofreció admirables ejemplos de amor a Dios, devoción a la Madre de Dios y caridad hacia el prójimo. Murió en Roma el 19 de mayo de 1750. Su fiesta se celebra el 19 de mayo.
San Lorenzo de Brindis.

Nació en 1559. Ingresó a la Orden de Capuchinos, donde enseñó teología a sus hermanos y ocupó diversos cargos y oficios. Predicador infatigable y elocuente, recorrió toda Europa. Escribió numerosas obras exponiendo la fe. Se distinguió por la fervorosa celebración de la Misa y por su filial devoción a la Virgen. Murió en Lisboa, en 1619. El Papa Juan XXIII le dio el título de "Doctor Apostólico". Su fiesta se celebra el 21 de julio.
San Leopoldo Mandic.

Nació en Castelnovo, Yugoslavia, en 1866. Ingresó a los capuchinos en 1884. Sintió ardientes ansias por la unión de los cristianos orientales separados de la Iglesia Católica. La mayor parte de su vida la pasó en Padua como fiel ministro del sacramento de la reconciliación, acogiendo y alentando a numerosísimos penitentes de toda clase. Murió en 1942. Su fiesta se celebra el 12 de mayo.

San Francisco María de Camporrosso.

Nació en 1804. Ingresó a la orden de Capuchinos. Durante 40 años recorrió mendigando la ciudad de Génova, haciendo el bien a cuerpos y almas. Difundía tal olor de santidad que el pueblo le llamaba "el padre santo". Durante la epidemia de cólera ofreció generosamente su vida por los demás y la perdió el 17 de septiembre de 1866. Su fiesta se celebra el 19 de septiembre.
San Serafín de Montegranario.

Nació en 1540 en Montegranario (Marcas). De joven entró como hermano no clérigo entre los capuchinos. Descolló por su simplicidad y por la estrecha unión con Cristo, así como por su humilde servicio a los pobres y su caridad para con los pecadores. Murió en Áscoli en 1604. Su fiesta se celebra el 13 de octubre.
San Félix de Nicosia.

Nació en Nicosia (Sicilia, Italia), en 1715. Ingresó a la Orden de Capuchinos en 1743. Ejerció el oficio de limosnero. Cada día recorría las calles del pueblo llamando a las puertas de los ricos, invitándolos a compartir sus bienes, y a las de los pobres, para ofrecerles ayuda en sus necesidades. Fue muy devoto de Jesús Crucificado, tenía particular devoción a la Eucaristía y veneraba con ternura a la Madre de Dios. Murió en 1787. Su fiesta se celebra el 2 de junio. Ver más...
San Ignacio de Santhiá. 

Nació en 1686 en Santhiá, Italia. Ordenado sacerdote diocesano en 1710, pide ser admitido en la Orden de Capuchinos en 1716, donde ejerció el cargo de maestro de novicios. Fue también capellán militar. Ejerció un apostolado fecundo, que le mereció por parte del pueblo el apelativo de "el santo del Monte". A su convento acudían innumerables personas, sencillas e ilustres, atraídas por su fama de santidad. Murió en 1770. Su fiesta se celebra el 22 de septiembre.
San Pío de Pietrelcina.

Nació en 1887 en Pietrelcina, Italia. Entró en los Capuchinos cuando contaba con con 15 años de edad. Asignado a San Giovanni Rotondo en 1916, vivió allí hasta su muerte. Realizó un extraordinario apostolado a través de su vida inensa de oración, celebrando con devoción la Eucaristía y ejerciendo incansablemente el sacramento de la reconciliación. Recibió los estigmas: 20 de septiembre, 1918, los cuales llevó por 50 años. Murió en 1968. Su fiesta se celebra el 23 de septiembre.

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